Yo pensaba que de él ya me había olvidado, acá me ves buscándolo una vez más. Mi carcelero, mi perpetua condena, mi debilidad, ave nocturna tras su vuelo deja tanta soledad. Aprendí a odiarlo con el tiempo y me sentí mucho mejor, sin embargo uno siempre añora al que rompe el corazón. Ahora vuelve a seducirme cuando no lo espero. Falsas promesas me ha vendido una vez más. Yo sólo sé que todo puede terminar de una manera, en un rincón hecha pedazos mi amargo final. Eternamente desvelada, los huesos fríos de sudor. Esperando sin remedio un dulce sueño que no va a llegar...
15 de febrero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario