Cuánto vacío hay en esta habitación, tanta pasión colgada en la pared.
Cuánta dulzura diluyéndose en el tiempo, tantos otoños contigo y sin tí.
Millones de ojas cayendo en tu cuerpo, otoños de llanto goteando en tu piel.
Con una lágrima tuya, y una lágrima mía.
¡DÉJAME LLORAR!
Cuántas caricias perdidas en mi vida, cuánto reclamo a Dios mismo, que ya no estás!
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